La legislación es susceptible de ser interpretada a la hora de aplicarse. El problema es que, en ocasiones, esta interpretación desnaturalizaría su razón de ser. En el artículo explicamos qué es el fraude de ley.

En qué consiste un fraude de ley

La idea del fraude de ley es que se utiliza un resquicio legal para conseguir un efecto contrario al que establece la ley.

Hay que decir que, tradicionalmente, este tipo de situaciones son más comunes en el derecho administrativo. Como hay una colusión de principios o intereses, lo que sucede es que la Administración guarda silencio. Eso sí, es importante decir que la legislación española sí prevé este supuesto. En el artículo 6.4 del Código Civil, se definen los casos de fraudes de ley. Por lo tanto, sí hay una cobertura legal para reclamar incumplimientos.

No obstante, hay algunos casos en los que sería fácil distinguir este tipo de prácticas, los vemos a enumerar.

Cómo distinguir un fraude de ley

Los fraudes de ley pueden ser de dos tipos: o bien asumidos por el conjunto de la sociedad y tolerados por la Administración o bien iniciativa de una empresa para defender una posición privilegiada. Ahora bien, es relativamente fácil distinguirlos.

El fraude de ley masivo responde a momentos en que una normativa queda obsoleta. Por ejemplo, los últimos años del servicio militar obligatorio, miles de personas pidieron prórrogas por estudios u otro motivo con el convencimiento de que nunca se iban a incorporar a filas porque ya no habría reemplazo cuando estos finalizasen. Ante esta situación, la política de la Administración fue no intervenir.

Un caso diferente es la utilización de la normativa por empresas. Por ejemplo, valerse de determinadas cláusulas contractuales para cobrar a un cliente de una entidad intereses considerados abusivos. Al haber una Ley de la Usura de 1908 que lo contraviene, se incurriría en fraude de ley. El hecho de que la normativa sea interpretable porque es genérica favorece los abusos.

En función de las dimensiones del fraude y del objeto, el tratamiento va a ser diferente. Por ese motivo, es conveniente conocer ese matiz. Afortunadamente, España sí cuenta con una mención a esta situación en el Código Civil, a diferencia de los países anglosajones.

Las implicaciones de los fraudes de ley

La principal implicación de este tipo de situaciones radica en la legitimidad que se dé a los fraudes. Y hemos de indicar que la experiencia nos dice que, en función de la extensión social, el tratamiento de las Administraciones es diferente. Por regla general, se valorará quién comete el fraude y a cuántas personas afecta.

Las administraciones toleran fraudes de ley masivos cuando estos no tienen un ánimo de lucro o cuando se están estudiando reformas legislativas. No en vano, en ese momento se está cuestionando el sentido mismo de la ley. Lo más probable es que a las personas que cometen fraude de ley no les suceda nada. Es importante decir, no obstante, que en función del momento político esta situación podría cambiar, de manera que no hay seguridad jurídica.

Ahora bien, la política con los fraudes de ley con ánimo de lucro es perseguirlos. El caso de las entidades financieras es el más conocido, pero también lo podemos aplicar en corredurías de seguros o empresas de telemarketing. Otra situación es la de los falsos autónomos o los contratos a media jornada para personas que trabajan todo el día. Un contrato con cláusulas contrarias a la ley sería nulo de pleno derecho.

Conclusión

Si eres víctima de un fraude de ley, la buena noticia es que puedes reclamar. Si demuestras que el contrato que te hicieron firmar va en contra de una normativa, será nulo y podrías recuperar tu dinero. En los últimos años, ha habido un aumento de las demandas por este motivo. Por lo tanto, es conveniente que cuentes con un asesoramiento profesional. En Tierno Centella contamos con un equipo de profesionales especializado en este tipo de reclamaciones.

Si eres un profesional o empresa, te puede interesar saber cómo no cometer fraudes de ley.  Muchas veces, por desconocimiento se introducen cláusulas contractuales que pueden resultar problemáticas. En nuestro despacho realizamos coaching jurídico para que te puedas anticipar a esta problemática. Si conoces la normativa porque te asesoras, es mucho más difícil cometer errores. A la larga, tú y tu bolsillo notaréis la diferencia.

Por todos estos motivos, te animamos a que nos conozcas mejor y consultes todas las opciones que ofrecemos. Estamos convencidos de que te podemos ayudar a defender tus intereses.