Hoy en día, la sociedad da cada vez da más importancia a la conciliación de la vida laboral y la familiar como la clave para una vida equilibrada. A pesar de ello, es realmente difícil conseguir equilibrar estas áreas de nuestra vida debido a los horarios que actualmente predominan en los puestos de trabajo. Esto lleva a muchas mujeres a sufrir mobbing maternal.

Cuando hablamos de mobbing o acoso laboral del tipo maternal, nos referimos a un abuso que se lleva a cabo hacia la mujer por el hecho de quedarse embarazada o tener hijos. Se suele dar hacia las trabajadoras embarazadas, a las que han solicitado el permiso de maternidad, o las que han pedido la reducción de jornada al tener hijos menores de 12 años. 

Este tipo de acoso entra dentro del grupo de mobbing por razones de sexo, pues no se da de forma estandarizada hacia hombres en la misma situación.  A continuación, en Tierno Centella te explicamos todo lo que debes conocer acerca del mobbing maternal.

¿Cómo detectar el mobbing maternal?

Para poder detectar esta variedad de acoso, es importante prestar atención al entorno de laboral de la trabajadora previa al embarazo o al nacimiento del hijo. El primer paso del mobbing maternal es un trato más frío hacia la mujer, rompiendo relaciones y reduciendo la comunicación con ella al mínimo. 

Además de las situaciones que puedan llegar a darse, existe una presión psicológica en múltiples empresas hacia las mujeres, basada en la inestabilidad laboral de las contratadas por miedo de la dirección a bajas de maternidad u otras peticiones de conciliación con la vida familiar.

A parte de en las relaciones con otros trabajadores, el acoso puede provenir de la organización de la empresa, con el fin de que la víctima acabe dejando su empleo voluntariamente, o que su situación sirva como castigo ejemplarizante para disuadir a otras compañeras de trabajo que estén planteándose formar una familia. 

En muchos casos, a estas mujeres se las aparta de funciones que forman parte natural del desarrollo y mejora en sus puestos de trabajo y se obstaculiza su progreso en la empresa. Pasado ese punto, el siguiente grado de acoso se basa en vejaciones contra su dignidad. 

Todas estas prácticas pueden generar como consecuencia problemas no sólo a la mujer (estrés, depresión, ansiedad), sino al feto que está gestando, pudiendo este tener un bajo peso y un nivel de desarrollo inferior al normal. 

¿Cómo combatirlo?

Todo tipo de acoso laboral es un delito, por lo que es denunciable y, en caso de mobbing por razones de sexo, tiene agravantes de cara al castigo ya que, además de acoso, hablamos de discriminación. 

Además de tener voluntad para combatirlo, la trabajadora debe conseguir pruebas materiales que demuestren el acoso para poder denunciar a sus agresores y a la empresa que está permitiendo que se dé esta situación. Las grabaciones, fotografías, documentos y testigos son ejemplos de pruebas que la acosada puede utilizar contra sus acosadores.

La siguiente fase es, ya con todas las pruebas reunidas, denunciar a los causantes del acoso y, en muchos casos, someterse a un examen médico para comprobar los daños psicológicos y/o físicos que hayan podido darse como resultado del mobbing. 

La ley abarca este tipo de situaciones, en las cuales defiende los derechos de los trabajadores, tanto en caso de un despido por causa de embarazo o maternidad, como por conductas discriminatorias por la condición de ser madre. Por ejemplo, es importante saber que un despido de una mujer embarazada es nulo, a excepción de incumplimientos graves del contrato. De esta manera, si se trata de un caso de acoso durante el embarazo, la mujer tendrá su puesto asegurado a lo largo del proceso.

En Tierno Centella somos expertos en acoso laboral o mobbing, por lo que podemos informarte y guiarte a lo largo del proceso. Si estas sufriendo una situación de acoso maternal, nos encargaremos de acompañarte en esta inadmisible situación, desde la preparación del caso, a través del proceso de denuncia, y hasta que haya una sentencia dictada.